Virallonga
Cuando la vida es una constante lucha. Cuando los lugares donde uno crece se vuelven espacios inhabitables. Cuando se hace necesario hacer juegos para disfrazar la herida que nos hace el destino o una de dos, nos dejamos morir en la desgarradura que nos muestra la vida o nos hacemos más fuertes.
En estos poemas, el poeta Jordi Virallonga nos demuestra que uno despierta en las adversidades. Que ha sabido franquear los abismos. Que cuando se trata de la palabra, si duda, es sólo para tomar vuelo y que sabe utilizar las reglas del único juego que vale la pena: reinventarnos, dar todo por una vida digna.
Porque el poeta se sirve del lenguaje para conjurar sus demonios. Y el poema, ese feliz balbuceo, cumple con su función de devolvernos al cauce de la creación: mantenernos de pie y seguir el camino. No es fácil éste camino, como cualquiera de nosotros lo sabe. Pero el hombre hace uso de todas sus fuerzas.
El poeta parece hablarnos desde un hoyo negro. Grita pero no aturde. Hace de sus fieras líneas de luz, no estrellas gordas. Y nos enseña que al momento de tomar la pluma sosiega sus monstruos. Ejemplo de oficio y práctica vital. Uno se pregunta entonces para qué sirve la poesía.
Pues si ésta no es la soga en el naufragio. Si el poeta no dice y clama su denuncia. Si uno no ha aprendido que el arte es un medio no sólo para recuperar el aliento, el disfraz con que aparece en cada acto nuevo que se le presenta, entonces para qué vive. Quizá nunca llegue a su meta pero al menos lo intenta. Es ahí donde radica su victoria.
Una impresionante enunciación de los temas tratados y un modo muy crudo pero poético de exponer la agudeza sentimental que nos ataca al leer los ecritos resaltados.
ResponderEliminarMe encanto la forma de abordarlo, en definitiva una perspectiva única que aborda el tema poético en cuestión, de la única forma en la que puede ser tratado, de forma poética.
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