Recortar y moldear nuestros cuerpos
Prácticamente en cada medio a nuestro al rededor vemos una gran cantidad de cuerpos alterados que se nos presentan como perfectos y algo a lo que debemos aspirar. Estos estándares de belleza, aunque han ido cambiando generación tras generación, no dejan de ser menos estrictos ni de plantear una meta inalcanzable que distorsiona la percepción y autoestima que tiene cada quien. Los estándares terminan tornándose en algo que se espera de nuestros cuerpos, y con ello, en una expectativa de cómo deberíamos llevar nuestro estilo de vida. Esto en ámbitos de una fingida salud con el propósito de que ésta nos acerque tanto como sea posible a ser Afroditas de una sociedad en decadencia. Estas ideas comienzan a atormentarnos desde nuestra niñez, generando cambios en la forma en que vemos aquellos cuerpecitos que deberían pensar solo en jugar, y que con la edad, solo van empeorando al aproximarnos a estándares cada vez más estrictos.
Esta situación afecta a cada miembro de nuestra sociedad, sin embargo, desde hace ya varios siglos, los estándares de belleza han caído con mayor peso sobre las mujeres; es más lo que se espera de ellas. Tal circunstancia nace del hecho de que el mundo ha intentado convertir nuestros cuerpos en un producto para ser visto, mercancía para deleite de aquellas miradas masculinas que en su egocentrismo, piensan que nosotras existimos por y para el hombre. De esta forma, desde pequeñas nos preocupamos por nuestra apariencia, ya que nuestro valor de alguna forma retorcida, empieza a recaer en lo "bonitas" que somos, dejando de lado cualquier otra cualidad. Comienzan pensamientos tortuosos alrededor de lo que comemos, llevándonos a generar una relación sumamente dañina con nuestra alimentación, y sobre todo, con nuestro cuerpo. Y así, este problema se vuelve sumamente grave, incluso vemos que según estudios de la Academia Americana de Pediatría, de las personas que han padecido un trastorno alimenticio, el 90% son mujeres, y aún si no hemos pasado por algo así, seguramente la relación con nuestro cuerpo, no es sana.
De esta manera, se puede ver que el problema es muy grande, llevándonos no solo a sufrir de trastornos, sino de un sin fin de situaciones que nos atormentan y torturan llegando a influir en diversos aspectos de nuestra vida. Dicha circunstancia ha trascendido al grado de que existen cirugías estéticas para perfeccionar nuestros cuerpos con el fin de alcanzar los estándares imposibles, recortar o aumentar aquellas partes que nos han hecho creer que son incorrectas. Estas cirugías no hacen más que perpetuar este problema, ya que de alguna manera, ponen la perfección al alcance de nuestras manos, se nos vende la idea de que alcanzar este edén de la belleza es factible. Así, podemos adentrarnos en esta idea, retorcida desde luego, de que al existir una manera de lograr esta meta introducida en nuestras mentes, una manera que además es hasta cierto punto saludable y un tratamiento médico, es preferible recurrir a una de estas cirugías antes de matarnos de hambre. Es más sencillo y menos dañino para el cuerpo someterse a una operación para tener el físico que créemos querer, que tener una relación tortuosa con la comida, al grado de que nos privamos de ingerirla.
Las estadísticas referentes a esta problemática y los trastornos generados por la misma, son alarmantes; vivir una relación complicada con el cuerpo y con la comida, resulta ser una situación indeseable que tiene un gran impacto en cada aspecto de nuestras vidas. Por esta razón, tener que defender el hecho de que una cirugía estética es preferible a consumir pocas calorías, es de cierta manera enfermo, no hace más que hacer que este problema permanezca, ya que cualquiera de las dos opciones implica tener que cambiarnos buscando esa belleza esperada en nosotras. Como sociedad, nuestra tarea es acabar con esta situación, intentar sanar esta herida enorme que parece no cerrar sin importar las décadas que han pasado; nuestra labor yace en ayudar a nuestras niñas y niños a tener una relación saludable con su cuerpo y autoestima. De igual forma, cada una(o) de nosotras(os), debemos intentar cambiar la forma en que nos vemos y mejorar la relación que tenemos con nuestros cuerpos, ya que son nuestros hogares, nos permiten sentir, nos llevan a todos lados y nos protegen. Nuestros cuerpos siguen resistiendo y luchando, mientras que nuestros corazones bailan, a pesar de las heridas, buscando sanar.

Sam, yo estoy enamorada de tu manera de escribir, es un ensayo critico y genuino, fue el único ensayo que leí de este tema que sentí real, tu ensayo y postura son tan valiosos y tu forma de darle vida a tus ideas y llevarlas al texto son magnificas.
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