No te enfades

 Imagina estar ser un niño, imagina estar solo. Mucho se dice sobre cuán importantes son las figuras parentales para el crecimiento de un niño. Mucho se dice sobre lo triste que es cuando un niño llega a perder alguna de estas figuras. Poco se dice, sin embargo, de lo mucho que impacta una pérdida así no sólo en el niño, sino en toda la familia en general. Poco se dice sobre cómo lidiar con una familia que se cae a pedazos.

Todos sabemos lo mucho que influye la existencia de una red de apoyo para los niños. Quizás no sepamos los tecnicismos, quizás no sepamos las estadísticas, pero en algún momento nos lo habrán dicho, igual e incluso podría una persona sentirlo dentro de ella. El vacío. Los niños no entienden por qué aquella persona en quien dependen no parece quererlos. Tan sólo sienten un vacío crecer dentro de ellos, lleno de vergüenza por cada vez que le dieron la mano a un padre y éste los hizo a un lado.

La pérdida de una de las figuras parentales puede ser devastadora, y eso no sólo es para el niño, sino para todos los que permanecen. Pongamos, por ejemplo, un hombre que ha perdido a su esposa, el niño definitivamente sentiría su ausencia, sin embargo, es el esposo quien debe encargarse de lidiar con el duelo y hacerse cargo de un hijo. En el mejor de los casos, el padre se toma su tiempo, toma la mano de su hijo, y sigue adelante. En el peor de los casos, el niño ha perdido a los dos adultos de los que depende. El poema de Jordi Virallonga, “Mira, padre, no te enfades” explora justamente esta situación.

Es fácil entender cómo una persona no puede recuperarse de la pérdida de su pareja, aún así es devastador ver el abandono que experimenta un niño como consecuencia. Toda la tristeza del padre lo aísla, todo el enojo lo redirige a la única persona que no puede apartarse de él. El niño crece y aprender a cuidar del padre cuando debería de ser a la inversa. Nace un pequeño adulto que piensa que puede ayudar al padre si tan sólo sonríe lo suficiente, un pequeño adulto que nunca tiene la oportunidad de experimentar el consuelo de un padre. Sólo el tiempo revelará lo que ese pequeño adulto crecerá para ser.

Probablemente ese pequeño adulto no sabrá cómo pedir ayuda. Se preocupará por otros como si fueran su responsabilidad. No se sentirá cómo con sus emociones, nadie le enseñó qué hacer con ellas. Se aferrará al control, sintiéndose como un fracaso cuando no puede, porque eso es todo lo que ha conocido. Probablemente ese pequeño adulto seguirá sintiéndose como aquel niño que miraba a su padre a los ojos, esperando a que lo levantara y le dijera que todo iba a estar bien.

Comentarios

  1. Me agrada el enfoque que tomaste para este ensayo a partir de los poemas de Virallonga, además me gusta tu forma de exponer el tema. Desde luego nuestros padres son seres humanos, son personas independientemente de ser nuestros padres, tienen emociones, sufren, y muchas veces no saben lidiar con ello, lo que los vuelve incapaces de cuidarnos, sin embargo, para un hijo esto es difícil de entender, y en realidad no estamos obligados a entenderlo, al menos no cuando somos niños, y esta situación nos hiere por siempre.

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  2. Tu ensayo me ha cautivado, es precioso el enfoque que le diste a los poemas, nos haces recordar que nuestros padres no solo tienen que lidiar con lo que nos sucede, ellos también son humanos con sentimientos y sus propios problemas. Me encanto.

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