La culpabilidad en la inocencia.

¿El amor incondicional no bastó o, en realidad… fue suficiente? Ahora el niño llora, dejando salir con llanto la indiferencia de sus padres que le ha llenado el corazón, un corazón que, en lugar de recibir cariño, recibe silencio. Sin embargo, el niño aún se encuentra en su mundo, en la espera de algún cambio donde los pilares de su mundo vuelvan a sostener su sonrisa; pero, lo sólido se ha desmoronado y las lágrimas en sus mejillas se han vuelto un hábito.

Una casa no es hogar cuando las peleas y el sufrimiento reinan entre cuatro paredes. Así que la solución está en dejar ir lo que en su momento se llamó amor, y es que, si los padres continúan con una disputa que no sólo agrava más su inentendible comunicación, el niño de por medio terminará decepcionado y, sobre todo, confundido, porque, ¿las personas que se aman… se tratan mal entre ellos?

Demasiados pensamientos culpables para una mente inocente. Amar sin sentirse amado era como sobrevivir a una vida que no se eligió, por lo que el estrés y la ansiedad aparecen en un cuerpo tan pequeño como el de un niño, quien se obliga a sí mismo a crecer a tan temprana edad que no termina por desarrollar correctamente sus emociones, pues reprimirlas se le hizo fácil al no recibir un modelo el cual seguir.

Cuando el ratón Pérez olvidó su sexto diente de leche, al niño ya no le extrañó su ausencia; porque, curiosamente, él dejó de venir cuando sus padres dieron a entender que ya no se amaban y sólo estaban juntos puesto que tenían un hijo al cual atender, pero la realidad fue que también lo dejaron de lado. Entonces, ¿por qué seguir torturándose cuando nada bueno sale de ello?

No se enfaden, padres de familia, porque el amor cambia con el tiempo. Una casa donde se comparte el mismo techo, no va a comprender la relatividad del amor. No obstante, los pequeños de la casa no tienen la culpa, y es por eso que tirar la toalla es la mejor (aunque dolorosa) decisión, para así tratar las necesidades del niño por separado, lo que es fundamental en ese rompimiento; porque, sólo son los padres quienes se divorcian, no ellos del hijo.

Comentarios

  1. Desgarradora vista acerca de los temas en la infancia. Desde un punto de vista empírico y psicológico, damos un viaje a las razones de las palabras del niño, cómo la inocencia nos impide sentir algo más que culpa, pues la razón aún no ha llegado a nuestra vida, y nos cuesta comprender la lógica. En fin, disfruté sufrir con tu escrito.

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  2. Me gustó mucho la primer pregunta que planteas y la conclusión a la que llegaste, realmente si el amor de pareja se agota o no, no es asunto del niño y este no tendría que salir lastimado, pero aún tomando el divorció, es probable que sufra lo mismo pero en menor cantidad

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  3. La forma amorosa en la que describes esta visión triste de tu interpretación, causa en mi sentimientos encontrados, en definitiva puedo notar la tristeza en tu texto, que para mi también es un tipo de amor, pero la visión del sufrimiento de los niños es lo que en definitiva me deja más consternada.

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  4. Tuve muchas emociones al leer tu texto, en parte me sentí identificada con ello y no logro entender como los padres deciden seguir juntos sin ningún vinculo entre ellos dañando solo así a los hijos. me gusto la delicadeza y profundidad con la que tocaste el tema. Fantástico!

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