Carcasas

 

Carcasas

 

Por alguna razón, el humano tiende a condenar su felicidad enjaulándola en expectativas sobre cómo debería lucir un cuerpo o un rostro, y no conformes con ello, también le enjaretamos a esas transitorias y efímeras concepciones de belleza, la validez de todo un ser. Lo de hoy definitivamente es ser delgado: Tener buen busto, marcada la cintura y llenas las caderas es aquello que se pone junto a la feminidad en la balanza. Las consecuencias no son alentadoras: hemos sucumbido ante el empuje de los juicios huecos, y hemos buscado lo que erróneamente llamaríamos “soluciones” (como si hubiera algo vergonzoso que debiera ser corregido), las opciones por las que la mayoría opta son, o bien, una dieta en bajas calorías, o directamente, un proceso de cirugía estética.

Vamos a ver, a primera vista podría parecer de sobra mencionar que lo que percibimos como “bello” socialmente, está en constante evolución, en continuo movimiento, y claramente, el tiempo no alcanza para llenar los parámetros de turno. Me atrevo a decir que esta es la razón por la cual, nunca se está conforme con lo que uno es ante las miradas, o lo que es peor, las palabras venenosas de otros seres que, a pesar de ser igualmente una composición de factores interpersonales únicos y hermosos, también están en descontento con cómo se ven.  La solución más sensata es encausar correctamente estos sentimientos hacia el trabajo de amor propio en lo individual y hacia la aceptación de la diversidad en lo colectivo, pero ¿de verdad es esto tan claro? La respuesta sencilla es que no. Educar y darle la vuelta a lo que tenemos enraizado en la cabeza, en el imaginario común, es un proceso largo, por ello nos enfocamos en alternativas con eficacia inmediata. Pero, entonces, ¿cuál es la mejor opción?

Comencemos aclarando que nada de lo mencionado debería sustituir una dieta balanceada con suficiente ejercicio, independientemente del tipo de cuerpo que naturalmente resulte de ello. Es común que se confunda esto con exceso de supuestos cuidados y terminemos optando por consumir muy pocas calorías en pretensiones de que el cuerpo use la grasa acumulada y haya disminución en el peso. Además de ser un camino que implica constancia y paciencia, es altamente probable que lo único duradero sean las consecuencias de desequilibrios hormonales y de nutrientes que puede causar. Sin mencionar un riesgo de desarrollar trastornos alimenticios a la hora de sufrir el llamado “efecto rebote” que puede traer consigo. Una dieta hipocalórica es efectiva, pero no es duradera y sus efectos son, en realidad, inconvenientes.

Las cirugías estéticas, por su lado, son una técnica invasiva para el cuerpo, muchas veces aterradora y a veces con fines cuestionables, eso es innegable. Lo que es certero, es que tendemos a juzgar de superficialidades innecesarias las razones por las que se consideran como un método plausible, cuando, en realidad, son capaces de terminar tajantemente con los complejos que en muchos casos terminan escalando hasta convertirse en un obstáculo para llevar la vida con normalidad y tranquilidad. Otra causa que lleva a las personas a recurrir a una cirugía estética es que puede ser un remedio para la reconstrucción del cuerpo en caso de un accidente que lo haya dañado.

Las autopercepciones autodestructivas son un mal real. Un mal que entre todos nos causamos, como una epidemia desoladora de miseria que tiene que parar. Es necesario reconocernos como entes integrados por facultades y genios que habitan una carcasa que nos hemos visto obligados a adornar para endulzar unos ojos que no son los propios. Sí, las cirugías plásticas son una decisión práctica y precisa sobre las dietas hipocalóricas para modificar la casa que habitamos.


pequeño disclaimer: no, no pienso que las personas que practican la cirugía estética estén mal, siempre y cuando lo hagan en pro de su bienestar, mi intención sólo es abordar el hecho de que los complejos los construimos absurdamente entre todos como sociedad. 

 

 

Comentarios

  1. Pienso que es muy buena tu forma de abordar este tema que en realidad es sumamente complicado. Es difícil tener que defender el hecho de que hay un mejor método para alcanzar esta belleza esperada de nuestros cuerpos, sin embargo, creo que lo logras de una buena manera sin caer en apoyar esta situación.

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