Bisturí: el nuevo esteticismo

Tu cuerpo es la escultura que tú decides como moldear. Vivimos en una sociedad hipócrita que nos obliga a seguir estándares sobre cómo debe lucir el cuerpo humano, y como si no fuera suficiente también nos dicta lo ´correcto' para hacerlo, ignorando como esto puede influir en nuestra salud mental. ¿Por qué debemos martirizar a nuestro cuerpo con dietas que solo desorganizan nuestra salud y estilo de vida? Las cirugías estéticas son aquella manera simple de obtener todo lo que deseamos porque, ¿quién nos ha dicho que lo fácil está mal? Seguramente aquella persona no conocía los placeres de la inmediatez.  


Desde siempre la sociedad nos ha marcado cánones del cuerpo a seguir y, sin importarles como esto puede afectar a nuestra salud, también nos obligan a hacerlo de una forma a la que aquellos llaman “sana”: siguiendo un régimen alimenticio. Ignorando como esto puede afectar nuestra salud psicológica. Miles de testimonios han sido contados sobre lo mucho que les ha afectado seguir una “dieta”, desarrollando problemas de depresión y ansiedad al sentirse presas de la presión que el régimen les ofrece. Sin mencionar a demás, la delgada línea de peligro que se encuentra entre las famosísimas dietas bajas en calorías y los problemas alimenticios tales como anorexia, bulimia y anemia.  


Si hablamos sobre cambiar nuestros hábitos alimenticios por regímenes estrictos es necesario también mencionar los desbalances en nuestro organismo que esto puede llevar. Un déficit calórico sería lo primero en lo que podríamos caer, negativo pues nuestro cuerpo demanda energía para funcionar. Si la energía (calorías) no está, nuestro cuerpo comenzara a presentar fatiga, dolores de cabeza, sueño y faltas en el funcionamiento óptimo de órganos, irremediablemente esto traería consigo el desarrollo de diversas enfermedades. Si lo que queremos lograr con el régimen alimenticio es una buena estética este punto tampoco se lograría pues nuestro cuerpo presentaría flacidez, palidez, ojeras, piel seca, estrías, perdida de cabello y demás.  


A diferencia de las cirugías estéticas, el régimen alimenticio es extremadamente difícil de mantener. Para evitar el “efecto rebote” (donde tu cuerpo presenta flacidez) necesitas rutinas extensas de tonificación y horas en el gimnasio que se convertirán en meses y posteriormente, años. Entre el gimnasio, la dedicación que conlleva seguir una rutina de alimentación especifica y las visitas al nutriólogo la suma de tiempo invertido es altísima, y todo esto se podría ahorrar en gran parte con la magia de una cirugía estética.  


Solemos tenerle miedo a la inmediatez, pero ¿no es así como se mueve la sociedad ahora? Entre problemas psicológicos, enfermedades y desbalances, los regímenes alimenticios ahora parecen traernos más complicaciones que beneficios, el camino para mantenerlos es complicado y demanda toda la vida, pero las cirugías estéticas llevaran solo el tiempo de recuperación y tendrás el efecto deseado. Debemos deshacernos del tabú hacia el bisturí y comenzar a aceptar que las cirugías plásticas son la mejor manera de conseguir lo que deseamos. Nuestro cuerpo será entonces como la arcilla que en manos del alfarero se convierte en la escultura más hermosa, una a la que tú darás la forma deseada.  


 Vanessa Luna. 


Comentarios

  1. Pienso que es interesante como defiendes a las cirugías estéticas a partir de mencionar todas las problemáticas que puede traer un régimen de bajas calorías. Me agrada tu forma de presentar el tema y me gusta lo que dices alrededor de el estigma que tenemos como sociedad respecto a la inmediatez.

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  2. Me agrada la forma en que demuestras como las cirugías estéticas son una solución aceptable para conseguir los objetivos que se desean muy a pesar de que la sociedad lo tache de erróneo al ser una solución inmediata, además de demostrar los problemas que los regímenes calóricos pueden llegar a causar tanto física como mental.

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  3. Estoy de acuerdo con los comentarios anteriores. En definitiva, tu texto es muy convincente. De tener alguna preocupación por cambiar algo de mi cuerpo sería el primero en hacerlo por medio del bisturí. Hablar de la claridad de tu pensamiento, la sencillez de tu estilo, sería redundear en lo que ya es en ti un rasgo natural. Sigue así, Vane

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