Lentes Rotos
Por hoy desconozco al artista, en realidad poco importa, pues podría ser un niño de preescolar o el hípster contemporáneo y alternativo la mente maestra de esta obra y vendría dando lo mismo. Hay dos círculos en el pizarrón que se encuentra frente a mí, ninguno es perfectamente redondo y aunque abarcan el mismo espacio no son para nada iguales. Son muy similares, pero ni de cerca son lo mismo. Abro paréntesis, de no ser por esta clase, ¿me haría algún cuestionamiento sobre los garabatos? Seguramente sí, y es por eso que tomo la clase en primer lugar. Por lo tanto…
Si no son lo mismo, ¿qué es cada uno? Empecemos a describirlos; nuestro primer círculo está lleno de garabatos que giran y giran dentro de él desordenadamente. Podríamos decir que, a pesar de eso, llevan un patrón y forman una de esas flores que solía dibujar en primaria. En el segundo círculo no hay nada, el artista ha decidido dejar un enorme hueco dentro de él, remarcando bastantes veces la orilla, los límites del vacío. A simple vista no hay nada de extraordinario en estos garabatos, yo misma he dibujado miles de estos en ataques de aburrimiento si por casualidad cuento con papel y pluma.
Nada de esto tendría relevancia de no ser por esa línea que atraviesa el espacio entre estas dos figuras, simulando una mano que sale del caos y se agarra bien fuerte a aquellas líneas que llevan una sola dirección y que contienen el espacio; uniéndolas, conectándolas, acercándolas. Si observamos podría parecer que todo es una misma línea fluida, terminando con completa naturalidad una figura para comenzar otra. Y si le damos una segunda mirada, se creería que ambos círculos fueron dibujados por separado y que, al final, como por un accidente, el artista pintó esa línea entre ellos dos como algo que no tendría que estar ahí, pero que igual está. Fuera como fuera, me atrapó.
Al fondo hay amarillo, sólo ese tono alegre y divertido. Que elección tan peculiar, te exige mirar, hace un reclamo de atención como si lo subrayara para decirnos que esto es importante. Y aquí la pregunta, ¿Qué hay de importante entre estos dos cuerpos? A decir verdad, yo no lo sé, pero puedo decir que veo el movimiento, las tantas y diferentes direcciones. Veo la unión de algo, veo que existen juntos, sean la misma cosa o no, sé que no son ajenos el uno del otro.
Podríamos hacer muchas conjeturas sobre el gran significado de esta obra, si podemos llamarla así. Sería, por ejemplo, la unión del vacío y el caos o, tal vez, la dualidad de un mismo ser, “las dos caras de la moneda”. Podríamos verlo también como la atracción entre dos polos opuestos, veámoslo sino como fluir entre el embrollo. Tal vez sean dispares, como la luz y la sombra, o complementos como el ying yang. Hay tantas posibilidades, ¿qué será? ¿hostilidad y calma? ¿anarquía y orden? ¿aburrimiento? ¿un simple accidente? ¿los dibujos de la infancia y lo trascendental? Comienzo a creer que es el absurdo. Seguiría así por toda la noche, divagando, inventando mil conclusiones y con un poco de suerte, lo adivine. O no. De cualquier forma, que divertido es buscar lo extraordinario en un simple garabato.
Aunque parezcan unos lentes rotos.
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