EL LÁPIZ: ¿La voz de la imaginación?
¿Porqué el lápiz es la voz de la imaginación?
De vuelta en el siglo XVII en Cumbria, Inglaterra, se encontró un depósito enorme de grafito. Los habitantes de la zona comenzaron a utilizar el grafito porque permitía escribir sobre la piel de las ovejas, y así marcar los rebaños, su color y brillo llevaron a pensar que en la base de su composición se encontraba el plomo, por lo que fue denominado plumbago.
Pero estos no eran ni de cerca los inicios de lo que hoy consideramos una de las herramientas más útiles e inovadoras de la historia de la humanidad, de alguna forma la gente de aquellas épocas se las debería de haber ingeniado para aprender a explotar el potencial que aquél material denominado grafito, que es una de las formas alotrópicas en las que se puede presentar el carbono en la naturaleza. Cómo sea, podría pasarmela horas y horas explicando los orígenes científicamente hablando de los materiales que fueron componiendo a la estructura del lápiz a lo largo de la historia, pero eligiré dejarte en incógnita respecto a sus orígenes exactos, lo cuál lleva a esta pregunta: ¿Qué es un lápiz, si no la boca de nuestra imaginación? ¿O la manifestación de la misma que toma muchas formas mientras hacemos los trazos?Siempre que realizamos una obra, en el clímax del proyecto, en el éxtasis del trabajo, olvidamos tanto la mano como el lápiz o el papel y la imagen va apareciendo como si se tratase de una proyección automática de la mente que imagina; o tal vez podríamos decir que es la mano la que verdaderamente imagina, calcula y ejecuta, la realidad del espacio, materia y tiempo. La capacidad de poder imaginar, de abstraer los límites de la materia, lugar y el tiempo, debe considerarse como el más humano de todos nuestros atributos. La capacidad de crear, viéndolo de manera muy crítica, requiere esa imaginación, no importa si ves a lo alto con cada cosa que piensas o si sólo apuntas a la más mínima demostración, explicación, o visual sin ningún tipo de visión original detrás; requieren de imaginación, porque sin ella, no somos nada, y sin nuestra herramienta para darle cuerpo a la misma, no somos nada.Cuando llevamos a cabo un trabajo creativo siempre hay que exigirnos una doble perspectiva, en primer lugar, aquella que necesita centrarse simultáneamente en el espacio exterior, y otra que focalizará en el espacio mental propio, en sí mismo. Cualquier obra, al igual que todo aquello construido por el hombre, ciudades, edificios, puentes… sus herramientas y sus objetos, tiene su base y su equivalente mental; tanto que construimos nuestro mundo por nosotros mismos, construimos proyecciones y metáforas de nuestros propios paisajes mentales. Si miras en retrospectiva el arsenal pesado que es requerido para construir y mantener una ciudad en la vida real; pues ahora tú mirarás de manera diferente a tu lápiz, este pequeño objeto nos sirve para construir en manera de letras o dibujos, exactamente lo que la maquinaria pesada urbana hace en nuestras vidas cotidianas.
Habitamos en lo construido y lo construido habita en nosotros, incluso construimos el paisaje que ni siquiera habitamos, un paisaje deteriorado por nosotros mismos, por los actos del individuo, por su imaginación, por su mano, la fragmentación del paisaje urbano, así como edificios y obras carentes de sensibilidad, constituyen todos ellos testimonios externos y materializados de una alineación y destrucción del espacio humano interior. Son 2 elementos los que hacen al esqueleto de la maquinaria que ayuda a hablar a la imaginación; la mano y el papel, pero 3 son los que conforman la forma física de la imaginación humana; la mano, el papel y el lápiz; cuyos propósitos, siempre serán hacer realidad lo que no se puede hacer real con ningún otro medio.
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