La creación en la palma de tus manos: el lápiz
¿Sabías que puedes escribir alrededor de cuarenta mil palabras con tan solo dieciocho centímetros de una combinación de madera y grafito? Esto es posible gracias a la invención del lápiz, que se ha transformado a lo largo del tiempo, pero que en el año 1794 surge como actualmente lo conocemos: una barra de madera delgada, en la que dentro contiene un cilindro de grafito que sirve para hacer los trazos de escritura o dibujo.
Históricamente la humanidad siempre ha tenido la necesidad de registrar sus hallazgos o simplemente querer expresar las cosas que han ocurrido a lo largo de su vida. El primer indicio de lo que hoy conocemos como un lápiz fue cuando un grupo de granjeros encontraron un depósito de grafito, el cual usaron para marcar a sus rebaños de ovejas, porque para ellos ésto era una necesidad.
El lápiz lo podemos encontrar en casi todos lados: hospitales, escuelas, oficinas, hogares, supermercados, etc. Si nos ponemos en la cantidad de lápices que existen en este momento en todo el mundo, nos imaginamos una cantidad enorme; y no solo eso, pues, ¿cuántos lápices no se han destruido ya, por envejecer en su trabajo?
Además, un lápiz no es solo una herramienta que plasma nuestras ideas. Te recomiendo que tomes un lápiz, el que más uses. Observa qué marcas hay en su superficie, que tan desgastada está la punta, ¿puedes recordar desde cuando tienes ese lápiz?, ¿lo compraste para algo en especial?, ¿Hay que reparar en algo muy importante: el lápiz es y tiene historia, forma parte de la historia y contiene historia.
Es interesante cómo es posible que lo que hoy conocemos como el lápiz, una forma tan simple y una herramienta tan útil, haya sido trascendental con el paso de los años. De igual manera, tiene una facilidad de creación, que con el simple hecho de apoyar su punta contra una superficie (normalmente sobre el papel en blanco), podemos crear vestigios y expresarnos.
Es impresionante la forma en que rememoramos las circunstancias que nos pusieron justo en el momento en que los objetos caen en nuestras manos, la manera en cómo las valoramos y las situaciones en que las necesitamos. Personalmente no creo que hayamos sido justos con los lápices y sus cualidades, pero este tipo de textos es lo menos que podríamos hacer para reconocerlos como parte de nuestra vida diaria.
ResponderEliminarRealmente me gustó la forma en la que todo el texto fluye, en ningún momento sentí que el ritmo se fragmentara, sino que poco a poco te guía a su conclusión; el estilo también se me hizo muy agradable y ligero, sin restarle nunca complejidad a la premisa.
ResponderEliminar