VINO Y CERVEZA CON GAMBRINUS

 

En la Tierra de los mortales -menciona mi tía Lola- existió Gambrinus, el Dios de la cerveza. Era conocido -según ella- por su maestría en el arte de elaborar cerveza y por su nombre, sinónimo de taberna.

Lola me cuenta que un día, mientras Gambrinus disfrutaba de una pinta de su mejor cerveza, el mismo diablo apareció ante él. Con su sonrisita maliciosa y su forma de ser traviesa, el diablo apostó su vida entera a elaborar un vino sin uvas.

 Gambrinus se sorprendió por el desafío del diablo, porque nunca había pensado en hacer un vino sin uvas. Pero él no era de los que volvían atrás, por eso aceptó.

Trabajó incansablemente durante días -dice mi tía Lola- hasta que finalmente se le ocurrió un brebaje del que estaba orgulloso. Gambrinus se sirvió un vaso de su nueva creación y se la presentó al diablo. Éste tomó un sorbo y todo él se sorprendió. No podía hacer otra cosa más que aceptar su derrota al quedar impresionado por la textura suave del vino y sus sabores complejos.

A partir de ahí, Gambrinus fue conocido no solo como el Dios de la cerveza, sino también como el creador del primer vino del mundo elaborado sin uvas. La gente de la tierra acudía en masa a su cervecería para probar su nuevo vino. Brindaban y agradecían por inagotable creatividad. Lola era demasiado joven para estar ahí, pero me cuenta que vio al diablo pedir perdón y dejar en paz a Gambrinus, porque según ella, hay que disfrutar el fruto del trabajo, tanto si está hecho con uva como si no.




Comentarios

  1. Me gusto tu texto y la manera en la que contaste la historia sobre Gambrinus, no tenía ni idea de su existencia, así que fue muy interesante leer al respect.

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  2. Desconocía un poco al respecto pero la adaptación que le diste al texto es buena y me entretuve. Me gusto como relacionaste la aparición de cada uno, algo diferente a lo que he leído buen trabajo.

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  3. Qué bonito trabajo. Me parece que utilizas muy bien tus recursos. Información concreta y ficción se mezclan, sí, como un buen fermento. Tu texto no sólo es ameno y sencillo, para mí, rasgo difícil de alcanzar, sino también cargado de algo que no sabría explicar. Me recordó a esos relatos orientales o de medio oriente. Concretamente a los sufis y a Omar Kehyam. Muy buen trabajo Majo. Felicidades

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