El Vino y la Cerveza.
El vino como la elegancia y la cerveza como lo ordinario; no obstante, no son tan diferentes una vez conocidos sus orígenes y sus obvias funciones.
Dicen
que, para el artista, una copa de vino o un líquido espumoso llamado cerveza,
equivale a una inspiración más. Una vez ingresados en el sistema, éstas bebidas
alcoholizadas (dependiendo el porcentaje) cumplen con una de sus fases más primordiales:
la euforia, esa sensación de júbilo que hace alterar la personalidad que el
consciente oculta; aunque, a su vez, también se lucha con el sueño o, como algunos
le llaman: la tranquilidad, porque también el vino y la cerveza son ingeridas
por aquellas personas que no pueden dormir, pues sus pensamientos les atormentan
al grado de ceder a —tal vez— una cerveza… ¿quizás una o diez?, oh, y el vino,
no hay que olvidarse de esta fermentación de uvas tan exquisita, pues un
alcohólico raramente sabrá que el vino es el que llega más rápido a la sangre,
por ende, es el que embriaga más rápido. Dionisio se sentiría orgulloso de
aquel que consuma su dulce elixir para olvidar malos ratos.
En
la antigüedad, ser ordinario era ser cervecero. La cerveza fue tan popular en
el antiguo Egipto que, inclusive, era como una moneda de cambio; tan
indispensable que hasta el más mendigo podía consumirla y podía someterse a la felicidad
que ésta le impartía.
Tanto
en Mesopotamia como en Egipto, su proceso de elaboración era muy semejante, no
era nada más y nada menos que la fermentación natural del pan y ciertos
cereales.
En
cambio, el vino siempre ha estado (desde tiempos inmemorables) en la mesa de
los más poderosos. Una mezcla entre dulce y amargo, la garganta arde en señal
de estar en su punto; sin embargo, es mejor conservarlo por unos años, porque
“entre más arrugada es la pasa, más dulce es la fruta”.
Quién
diría que esta fermentación de uvas fue accidental gracias a los granos de una vid
en un país asiático llamado Armenia; aunque, cerca de Atenas, Grecia, también yace
un sembradío de variedades de uvas usadas para la creación de vinos blancos.
Actualmente,
entre las bebidas alcohólicas, la cerveza siempre ha sido la más cotizada;
pero, para degustar un buen filete en un ostentoso restaurante, el vino siempre
será el mejor acompañante.
Sin duda los datos históricos y geográficos le añaden un plus al texto y a las ideas principales de los párrafos. Me gustó que incluyeras la mención de Dioniso en tus palabras y se me ha hecho lo más ideal. También la comparativa entre ambas bebidas ha sido un muy buen punto de partida, considerando sus usos y ambientes correspondientes.
ResponderEliminarExcelente texto, con sus datos históricos y la mención del dios Dioniso hace el texto maravilloso. Me gustó bastante.
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