El vino y la cerveza y su imagen pública

        Dependerá de a quién le preguntes, pero el alcohol puede parecer un requisito sumamente importante para el disfrute de los eventos a los que asisten, ya sean bodas o cumpleaños, bautizos o reuniones; en la conciencia general (especialmente la de un país como lo es México), el alcohol siempre hace que las personas se animen y los festejos sean memorables. Hay una pequeña separación, sin embargo, en el tipo de alcohol con el que la gente se imagina en este tipo de situaciones.

        Cuando uno piensa en cómo sería una velada en la que la bebida por excelencia sea el vino, probablemente se le venga a la mente algo elegante, como una reunión de negocios, con un filtro cálido que hace que todo se vea un poco amarillo, y personas tomando de esas enormes copas que alguna vez me dijeron que servían para que pudieran percibir mejor el aroma del vino, sólo para que después de tomar un par de sorbos pudieran comentar entre ellos cómo era el sabor y qué podían decir sobre su forma de preparación, o su grado de envejecimiento, o cosas por el estilo que normalmente saben los aficionados y los engreídos.

        Por otro lado, cuando uno imagina cómo sería una velada en la que la bebida por excelencia sea la cerveza, probablemente se le venga a la mente un ambiente más tosco, como la gran actividad colectiva de ver un partido de fútbol en un bar, en la que falta el orden pero sobra el ruido, donde te rodea todo tipo de gente, ya sea sobria o animada o completamente alcoholizada, y por más que buscas a tu alrededor no hay nadie saboreando cuidadosamente la cerveza para aportar sobre sus características, sino que dicha bebida no es más que un medio para poder pasar un mejor rato.

        Como podemos ver, el ambiente asociado con la cerveza es mucho más accesible, pero también es vista como más "vulgar", haciendo que el ambiente relacionado con el vino sea inasequible y elitista. El detalle con esto es que estas bebidas tienen mucha más versatilidad de la que se les permite demostrar, por ejemplo, el vino puede asociarse a reuniones formales, pero también a un festejo con un par de amigas, o a una noche en la que simplemente quieres ver películas y descansar del lío que es la vida cotidiana; por lo que se refiere a la cerveza, si bien es natural asociarlo con fiestas concurridas y caóticas, es cierto que hay una industria (generalmente en Europa), que se dedica a preparar cervezas para los gustos más finos con las billeteras más profundas.

        Para gustos y para presupuestos hay muchísimas opciones, pero es muy importante no dejarse guiar sólo por la imagen que tenemos de ella, quedarse sólo en eso no sólo limita lo que podemos disfrutar, sino que también va de la mano de una vida triste y restrictiva. Es por estas y por muchas más razones que no debemos pensar sobre qué hará que la gente piense bien de nosotros, sino cómo podremos emborracharnos con más comodidad.

Comentarios

  1. Excelente introducción, me gusta cómo fuiste describiendo el punto central que es el alcohol en general. Además de que he sentido un buen ambiente a leerlo.
    La profundidad es notoria, y al párrafo final es algo así como una cruda realidad.
    Muy buen texto, me entretuvo de principio a fin.

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  2. En resumen, es muy cierto lo que expones en tu texto. Sin duda las palabras proyectadas me hacen llegar a la mente muchas situaciones en las que el alcohol fue un protagonista tan bueno como malo, y me gustó la manera en que abordaste los temas. Sin duda un gran texto.

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  3. Me parece muy curiosa la forma en que encontraste este contraste social entre el vino y la cerveza y como cada uno pertenece a una clase social diferente, la forma en que lo abordaste me dio mucho en que pensar.

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