El orden

La naturaleza se compone de elementos que son capaces de acomodarse en determinadas series de conjuntos. Responden a una llamada de carácter semántico para la conformación de sucesión lineal. Un orden establecido da la uniformidad en el conjunto de estos complementos, proponiendo una perspectiva fructífera a los ojos del ser humano como parte de la naturaleza.

La gracia del asunto del orden es que juega a través de jerarquías, siguiendo un hilo y respetando una secuencia para un posible acomodamiento, independientemente de cualquier cosa. Lo más habitual que conocemos son órdenes de áreas comunes con las que tenemos contacto desde nuestra niñez. Las áreas se van trasformando conforme nos desarrollamos, haciéndose cada vez más complejas. No obstante, el principio en cada una de ellas prevalece de manera trascendental.

El orden de las prendas en un clóset, los zapatos, el envío de documentos, la cadena alimenticia, las ciencias que se han de estudiar, la secuencia de agregado de los alimentos en una receta, el orden en la vida de una persona, incluso los elementos de la trama de una historia literaria son imprescindibles en nuestra vida cotidiana, pero tan poco apreciados habitualmente Hoy en día conocemos que el ser humano ha creado sus propios sistemas de orden.

El meollo de lo anterior consiste en que el cerebro hace una recepción de reconocimiento positiva y por lo tanto una respuesta favorable a los estímulos visuales que exponen en una imagen un orden determinado proyectado; pero esto sucede independientemente con cualquier tipo de mentalidad. Si hay algún cambio neurológico (tanto de nacimiento como del tipo espontáneo en algún punto del desarrollo), la respuesta será positiva, pero la imagen será distinta.

La diversidad del ser humano hace que, como seres pensantes que somos, nos detengamos a pensar qué vamos a decir y de qué manera decirlo. A esto se me llama capacidad se modulación. Muchas personas que no tienen este tipo de hábito de ordenamiento, se limitan a debatir sin un orden ni lógica. Incluso escritores que escriben sin un plan estructural coherente y eficiente suelen fracasar al publicar su obra, porque la lectura resulta insufriblemente irreconocible. Sin embargo, la simplicidad de tener un tipo de orden que abarque los conceptos necesarios y suficientes, su uso resulta en una satisfacción alentadora, y te permite trabajar de manera más eficaz y neurológicamente más feliz.

Comentarios

  1. Me gustó mucho, en especial la conclusion, me hizo reflexionar respecto a si realmente tengo un orden al escribir

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  2. Me pareció muy interesante la ruta tan lógica y analítica que tomaste, en un inicio, cuando planeabas el tema y describías tu postura casi pude ver la imagen por la forma tan descriptiva de tus explicaciones. Me gustó tu postura:)

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