El lápiz: la acuarela que retrata el alma del escritor.

"(...) Un libro y un lápiz... Pueden cambiar al mundo" el lápiz mágico de Malala, cuento infantil. 

¿Qué significa sostener un objeto capaz de trazar un lienzo en blanco? El acto sublime de marcar en una superficie un pedazo de tu alma. Llevar tu mente del ser al existir puede ser posible gracias a la perfecta herramienta de simple grafito y cera. 


La simplicidad por lo general suele ser menospreciada, solemos pasar por alto aquello que concebimos cotidiano y muy pocas veces nos detenemos a pensar en la profundidad de los significados, mucho menos podríamos permitirnos hablar del significante. Lápiz, algo tan simple, tan usado, tan ignorado y tan magnífico. 


Aquella Inglaterra de entre los siglos XVI y XVIII debió ser bendecida por haber dado lugar al invento más grande y más pequeño que pudo hacer el hombre: el grafito empleado en un papel, posteriormente, arcilla agregada a la fórmula por los Franceses. 


El invento en si mismo ya era novedoso, algo capaz de lograr trazos finos, más accesible y con la facultad (su principal cualidad en mi opinión) de ser borrado. Pero no es del beso entre la madera refinada y aquella pintura obtenida en las minas lo que nos narra la magnificencia de su ontología, es la cualidad que nosotros otorgamos al manejar aquella herramienta y dejar plasmados nuestros ideales, nuestro sentir, nuestras opiniones... Nuestro ser. Un lienzo de artificios que hacen más que solo leerse: comunican. 


Como si de un cuadro de arte se tratara, nosotros somos el pintor y nuestro lápiz las acuarelas, unas acuarelas que nos permiten corregir, regresar en un par de años y cambiar lo escrito que será visto desde otra perspectiva cargada de madurez y sabiduría; cambiarnos a nosotros mismos. 

El lápiz, el mejor invento del ser humano para retratarse a si.

Comentarios

  1. Dos frases justo al inicio del texto dan la pauta para seguir leyendo. Y ni hablar del penúltimo párrafo, pues lo consideré tan bello que, en efecto, el lápiz es muchas cosas, y somos nada sin éste, porque con él se comenzó a comunicar (reconozco que se habló de una forma muy bonita).
    Como final, se nota que el lápiz está puesto en un pedestal, y lo está, pero de una forma infravalorada, cosa que no debería ser, porque “el lápiz es el mejor invento del ser humano para retratarse a sí”, vaya frase.

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