Dios nos juzga a lápiz
Al igual que un lápiz con grafito, el alma humana puede escribir su historia a través de sus acciones, decisiones y trazos. Al principio invisible, pero una vez que se aplica a la superficie, comienza a crear una marca; de manera similar, mediante las elecciones que hacemos en la vida dejamos una huella duradera en el mundo.
A benevolencia del escritor, tanto el lápiz como nuestro camino, tienen la capacidad de ser flexibles y adaptables, capaces de cambiar y crecer, de corregir y borrar. Equivocarse como parte del proceso, y entender que el mismo lapicero lleva siempre consigo una goma.
F. Scott Fitzgerald era conocido por escribir fragmentos de sus historias en pequeñas notas, las cuales escribía siempre a mano ya que apreciaba la indulgencia del grafito y entendía que solo a lápiz se ha de escribir nuestra historia.
Un objeto común y aparentemente simple, explica el amor en toda su complejidad. Herramienta de vida, que nos permite expresar ideas, emociones y sentimientos, transformando la forma en la que vemos el mundo. La mina de grafito, que se encuentra en el corazón de lo que algún día fue pino, enebro o tilo, es como el amor latente en el centro de cada ser humano.
Está muy bonis tu escrito, me dio una sensación de ternura al leerlo, sobre todo el párrafo final. Está muy chido el lápiz como metáfora de la vida, del humane y su viaje en el cosmos. Muy bonis bonis.
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