Panegírico al arquetipo, escrito por un Pierrot palinuresco.

 

En el teatro de la vida, el arte de la comedia es una daga. Atraviesa toda fibra del tejido social y con su filo expone la membrana de nuestras aspiraciones torcidas, nuestro vano enmascararnos para jugar con la existencia de los demás. Pero, ¿dónde podemos encontrarnos en la representación? ¿Somos el “personaje vicioso” o somos el héroe castigador? Creo que la máscara y tropos de la Comedia del arte, en su dimensión explícita de arquetipación popular, mantienen hasta el presente su utilidad descriptiva.

            Pienso en “Palinuro en la escalera”, la pieza teatral-capítulo de Fernando del Paso en su célebre novela “Palinuro de México”. En esta, el autor utiliza a los personajes de la Comedia del arte como herramientas propicias para el retrato certero de nuestra mexicanidad, en el contexto de la matanza de Tlatelolco. Vemos al burócrata, vestido de Pantalone, vemos al policía, vestido del Capitano Maldito, etc. Y, por último (y subjetivamente más importante), vemos a Arlequín y a Pierrot, vestidos como el estudiante y el poeta.

            El genio de la metáfora dramática yace en la exactitud con que sus elementos provocan el reflejo catártico de nuestra realidad verdadera. Para mí, leer “Palinuro en la escalera”, además del deleite inmenso que ello conlleva, me hizo pensar bastante sobre mi lugar en el mundo. En esta tragedia-comedia (no confundirse con tragicomedia) hilada por La-Muerte-en-broma (entre sus muchos nombres), me siento retratado por los personajes de la desafortunada fantasía de Palinuro, es decir, por los de la Comedia del arte, en particular por Pierrot y Arlequín.

            Yo, estudiante y también poeta, puedo ver en mí mismo las características desafortunadas de un zanni de segunda. Es decir: soy inútil a la trama del mundo, pero divierto.

Y tal es la virtud del ejercicio cómico, y en particular del de la Comedia DellArte. Creo que es un juego muy chistoso observar alrededor y tratar de encontrar a los “Pantalones” de nuestras vidas (como los malditos arrendadores avaros de esta ciudad), las Colombinas (seres coquetones que nos divierten y seducen en el diario vivir), o los Pierrots y Arlequines como yo. Invito al lector a entretenerse arquetipando a la gente a su alrededor, recordándole que, en occidente, la Comedia Del Arte es el único ejercicio dramático con arquetipos como su principal función estructural. Y también lo invito a leer “Palinuro en la escalera”, una obra excelentísima que rescata esta tradición con maestría y locura lírica total.

 

Sinceramente,

Un Pierrot más.

           

 

Comentarios

  1. Primero que nada, me pareció excelente la manera en la que iniciaste el texto, no sólo porque la primera frase suena bien, sino que todo el primer párrafo me pareció excelente; de igual manera, fue sumamente interesante la perspectiva que le diste al tema, no sólo te limitaste a tratar los personajes que nos encargaron, sino que también incluiste tu propio toque y me diste ganas de leer una obra de la que jamás había escuchado hablar.

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    1. Muchas gracias, Andrea! Ahí tengo el librito por si quieres que te lo preste, aunque la novela completa es bellísima también.

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  2. En efecto, siempre hay que tratar de ponernos los lentes del arquetipo ante la gente y las cosas que nos rodean día a día, porque sino, solamente seríamos un Pierrot más como dices al final del texto, y por supuesto, checaré Palinuro en la escalera, me llama la atención el nombre solito.

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    1. Está muy chida la obrita, diez de diez, la recomiendo. Y sí es muy divertido ver los arquetipos a nuestro alrededor, aunque creo que es muy difícil no ser uno jajaja

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