Arlequín y Pierrot.

 ¿Sabías que…?, cuando se habla de payasos, ¿se habla de uno mismo?

La imagen que se tiene ante los payasos no es tan alejada de la realidad de los humanos: de comentarios que les entran por un oído y les salen por el otro porque ser necio es parte de su naturaleza, al igual que ser burlones; ¿cuenta fingir una sonrisa?, claro que sí, al hacerlo ya se está poniendo a trabajar doce músculos para lograr una mueca amarga o una sonrisa para demostrar algún bienestar; además, los humanos hacen reír y ser ríen de ellos, justo como los payasos.

 No obstante, se es ignorante cuando no se conoce la variedad de payasos que hay. Las dos caras de la moneda no siempre tienen que ser las más aludidas; porque, entre feliz y triste, también puede que se encuentre una particularidad en cada una de éstas: la personalidad pícara o la personalidad melancólica.

En “La Commedia dell'Arte” desarrollada en Italia durante el siglo XVI, se llevaban a cabo obras de teatro que consistían en el entretenimiento, centradas en hacer reír al público con ayuda de sus diversos personajes y, entre ellos, se encontraba el payaso Arlequín, también conocido como el lado feliz de la moneda humana, o bien, el de la personalidad excéntrica y (demasiado) picaresca: “el augusto” con aires de bufón, enmascarado y de ropa con rombos.

Por otro lado, y literalmente hablando, está Pierrot: “el clown” de vestimenta y rostro blanco como la luna que una vez él amó y ella no le correspondió, convirtiéndose así en un payaso de semblante triste.

Conforme transcurren los años, se mantiene la idea de que, los payasos, son expertos en portar una personalidad completamente distinta a lo que humanamente son. La existencia de las emociones de una persona se encuentran debajo de una máscara como el Arlequín o residen al aire libre como el maquillaje del Pierrot, éste último siendo el más honesto al mostrarse siempre desolado por una herida de amor, sin pretender ocultar su rostro para ser alguien más; pues Arlequín prefiere su máscara negra para seguir siendo aquel tonto y desvergonzado.

Bueno, después de todo, todas las personas alguna vez han ocultado su malestar con una sonrisa o, simplemente, con un “estoy bien”, cuando la realidad es que el Pierrot vive debajo de todas esas mentiras.

Comentarios

  1. Tremendo tu texto. Poniéndome a analizarlo… ¡Qué oficio más triste el de los payasos! “Expertos en portar una personalidad completamente distinta a lo que humanamente son” me hizo tanto eco esa frase que desencadenaste en mi varias reflexiones. Gran trabajo.

    ResponderEliminar
  2. Es interesante la relación que este texto puede tener en la vida de cada ser, vivimos en un mundo donde las personas temen expresar su sentir y solo buscan encajar creando imágenes falsas de si mismos, me hizo reflexionar muchas cosas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario